Con el apoyo del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, se estrenó obra musical que rinde homenaje a los presos políticos de la ex Oficina Salitrera Chacabuco.

consejo-nacionalexito

En el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos se estrenó  la cantata Chacabuco 40 años Memoria Viva, actividad que contó con la asistencia de Lilia Concha Carreño, Subdirectora del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA).

La presentación estuvo marcada por las emociones y la profundidad de los testimonios aportados por ex prisioneros políticos que fueron recluidos durante la dictadura cívico militar en el campo de concentración de la ex Oficina Salitrera Chacabuco, sitio que funcionó como tal hasta 1940 en la región de Tarapacá y que se transformó en un centro de detención y tortura entre 1973 y 1974.

La Subdirectora del CNCA valoró el aporte que hace la obra de la cantata a la memoria de Chile. “La creación rescata  testimonios resaltando el valor de lo humano para resistir a la barbarie de la represión y la persecución política en dictadura y demuestra la importancia del arte y la música en la promoción de los Derechos Humanos. Felicito a Jacqueline Castro Ravelo y a quienes aportaron a la creación de esta obra musical que nos permite recordar lo que fue Chacabuco como centro de detención y  tortura”.

La autoridad agregó que el apoyo a creaciones de esta naturaleza son una responsabilidad y un mandato del Consejo de la Cultura que debe contribuir a construir una sociedad donde se respeten los derechos ciudadanos. “Nuestro país necesita aprender de su historia y  avanzar en un proceso reparador del dolor provocado a las víctimas bajo la brutal represión de la dictadura, en este sentido el arte tiene un inmenso poder sanador”.

Castro Ravelo señaló que su obra es un documento histórico musical, una cantata hecha por una mujer, lo que poco es usual, un trabajo entre triste y alegre. “La alegría es que estamos en democracia y la tristeza es que tenemos que seguir trabajando por los Derechos Humanos porque en este momento también se están trasgrediendo las leyes que protegen a los seres humanos”.

La compositora valoró la respuesta del público, que desbordó la capacidad del auditorio, y la capacidad sanadora de la obra. “Esta es una herramienta que ayuda a la sanación. El público escuchó los testimonios, algunos un poco fuertes. La gente se va cargando y con la música se descarga”, señala aludiendo a un pasaje de la obra donde el público repite a coro frases de alto significado y golpea el piso en un ejercicio a la usanza de las salitreras.

La compositora agradeció a los músicos y a todo el equipo técnico que entregó su aporte a la puesta en escena de la cantata.  También el apoyo del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, al Liceo de Música de Copiapó, Corporación Memoria Chacabuco, Gobernación de Copiapó, Museo de la Memoria y los Derechos Humanos  y el aporte de los auspiciadores.

La presentación musical estuvo a cargo de Jacqueline Castro Ravelo junto al Ensamble Instrumental de Profesores del Liceo de Música de Copiapó, integrado por: Rodrigo Tapia Salfate (dirección musical), Carlos Cabrera González, Gabriel Medalla Ramírez, Gloria Collao Castillo, Javier Rojas, Juan Cortés, Lucas Ledesma León, Daniel Bertin e Iván Tapia Bruno.

En la lectura de testimonios estuvieron: Tana Molina, Patricia Orellana, Ruth Vuskovic, Roberto Vásquez y Esteban Neira, y en edición de partituras, Iván Tapia Bruno. El grupo también fue integrado por los Músicos Chacabucanos: Tana Molina, Ernesto Parra y el músico, Marcelo Concha,  quien también realizó la orquestación de la obertura Memoria Andina.

Un trabajo de años

Escrita e interpretada por Jacqueline Castro Ravelo, la cantata es una obra para solista e  instrumentos folclóricos y clásicos. “Esta trabajo es un homenaje a mis padres y sus esfuerzos para el retorno a la democracia en Chile a través de la solidaridad internacional; a los ex presos políticos chacabucanos y a las mujeres que los acompañaron durante y después de la prisión en el campo de concentración en la ex Oficina Salitrera Chacabuco”, explica.

Castro Ravelo expresa que lleva cerca de tres años componiendo la obra donde participaron cerca de 100 personas. Hubo conversatorios y entrevistas, en Chile y en el extranjero, con ex presos políticos y con las mujeres que estuvieron a su lado. “Fue un arduo trabajo que se pasó muy rápido. Es la primera parte. Hemos hecho ocho canciones y quiero llegar a trece. Esta composición es como una niña que va a nacer”.

La compositora señala que ha planteado este trabajo en una duración de 3 a 5 años, desarrollando la cantata para orquesta, coros, e incluso, raperos y una payadora. Una obra que integre música, danza y algo de teatro. “Tengo la expectativa de poder dialogar con los jóvenes y con los niños a través de esta cantata”.

Castro Ravelo se propone hacer itinerancia regional en Copiapó, Tierra Amarilla, Domeyko, Freirina y también presentarse en sitios de memoria. En el extranjero, planifica mostrarla en Holanda. “Aún tengo fuerzas para llevar adelante este plan y las expectativas mías son que un grupo de trabajo mayor y responsable me acompañe a partir de este momento”

consejo-nacional

Consejo Nacional de la Cultura y las Artes